ISOL EN LA ESCUELA MUTUALISTA

En plenos preparativos para la llegada de Isol a nuestra ciudad, Chubut Cultural dialogó con Margarita Sacks, bibliotecaria de la Escuela Mutualista, para conocer algunos detalles de la próxima Visita de Autor.

“Después de muchos años hemos logrado que Isol aceptara la invitación a participar del proyecto Visitas de Autor y así será que coordinará cinco actividades en la escuela”, nos contó, aprovechando para agradecer a quienes se anotaron y pedir disculpas a los que quedaron afuera.

Una gran autora integral

Para Margarita, la trascendencia de Isol supera los límites de nuestro país. “Me parece que en una de las grandes autoras integrales que tiene en este momento la literatura infantil y juvenil, no solo argentina sino a nivel mundial, ganadora del premio Astrid Lindgren hace un par de años. Alguien que escribe a favor y desde los niños y las niñas”.

Con respecto a la agenda de actividades, explicó que fue la misma autora quien propuso el taller para docentes y bibliotecarios. “Tuvimos que acotar no solo el destinatario sino el número de participantes, porque un taller necesita un grupo más reducido”, señaló.

La Visita de Autor, un proyecto a medida

“Los autores no trabajan de visitar escuelas. Las visitas a las escuelas son una consecuencia de la mediación, por un lado, de los docentes y bibliotecarios, y de la riqueza de la obra de cada autor que es elegido para ser leído y luego invitado”, explica Margarita. “Entonces hay que pensar cuál es el mejor formato y negociarlo con el autor”.

ChC: ¿Cuáles son las condiciones que se tienen que dar para que una visita de autor o autora valga la pena?

MS: Que toda la institución conozca al autor visitante desde su poética, desde su obra; que la comunidad se involucre, y el compromiso del equipo docente. Porque esto no es solamente una cuestión de conseguir recursos económicos. Nosotros tenemos la suerte de que Aluar hace muchos años apoya este proyecto, la librería Boutique del Libro nos ayuda, a veces algunos restaurantes, familias que nos acompañan. Pero además hay un compromiso del equipo docente que ya sabe que en nuestro proyecto educativo institucional las visitas de autor forman una parte importante del proyecto de lectura de toda la escuela. En ese punto después aparece el trabajo de cada docente que recorta de ese gran universo qué va a leer, cómo y en diálogo con qué otra obra. Luego, el tener una continuidad de diecisiete años hace que los otros lenguajes artísticos, la música, la plástica y el teatro se sumen, pero con sentido. Y eso hace que el proyecto crezca, no sé, como una levadura.

La experiencia de las visitas de autor de la Mutualista en la Feria del Libro de Buenos Aires

Margarita expuso en dos oportunidades en la Feria Internacional del Libro más importante de nuestro país. La primera vez fue en 2011. “Fui con una síntesis de los primeros diez años del proyecto”, recuerda. Este año, volvió a participar con el mismo objetivo. “Cuando miro los dos trabajos veo que hay una continuidad, pero también hay un crecimiento. Hay algunas cosas que se sostienen, como el compromiso de la institución, la estabilidad del equipo docente, la idea de lectura que subyace en el proyecto, y el apoyo de las empresas e instituciones de la ciudad, que es muy importante. Y después cómo se ha ido enriqueciendo con otros lenguajes artísticos, pero de una manera articulada y natural. O sea, la Visita de Autor no tiene que ser una mochila pesada para nadie, porque si no pierde el sentido. Pensá que un chico o una chica que entró en esta escuela en sala de 3, cuando termine, si siguiera en nuestra institución, habría conocido treinta escritores a lo largo de toda su escolaridad. Treinta poéticas, treinta maneras diferentes de ver el mundo. Me parece que eso habla de un proyecto sostenido y de una idea de lectura que propone formar lectores críticos.

Las preguntas de los chicos

Se dan cosas muy interesantes en las visitas, preguntas que sorprenden, nos cuenta Margarita. “Los lectores van atando cabos, se van quedando con ideas que les van rondando la cabeza. Yo me acuerdo que hace algunos años Julián, que estaba en sala de 3, le preguntó a Liliana Cinetto, muy preocupado, si ella escribía con birome o con lápiz. Y un nena que ahora ya está en 6° grado, en esa época estaría en 3°, le preguntó a Luciano Saracino por qué el personaje no tenía mamá, en el libro; y él nunca se lo había planteado, entonces le devolvió, “Vos lo ves bien a Fede? Te parece que está bien?” Y él dice, siempre, que la obra se termina de escribir cuando alguien la lee. Entonces, ese tipo de cosas por ahí en el aula no habían aparecido aunque los maestros y las maestras conversen sobre qué les gustaría preguntar. Ahora por ejemplo están haciendo algo muy interesante que es que los más grandes leen biografías o reportajes, y luego les van a contar a los más chicos, para acotar el universo de preguntas y que luego se centren más en la obra. Eso surgió del trabajo con los maestros este año. Y ahí nos encontramos con otra cosa fundamental, que es juntarnos y pensar cómo organizamos las ideas que tenemos. Realmente es mucho trabajo, son tres días intensos pero, como dice Aidan Chambers, a pesar de que uno está cansado, y que parece que todo va a salir mal, cuando ves lo que pasa en los lectores, vale la pena.