CANOSA INAUGURÓ EN EL PORTAL DE MADRYN

Anoche quedo inaugurada la muestra de la artista plástica Micaela canosa, con 12 obras de gran tamaño, estará expuesta al publico en los horarios del portal con entrada libre y gratuita, hasta el 13 de mayo.

Algunas impresiones sobre los cuadros de Micaela Canosa.
¿Un puente colgante entre montañas o el camino que lleva hacia una cueva? ¿Una pantera de perfil o una cara reflejada en el agua?

El instante en que la obra de arte se encuentra con quien la mira, ese momento casi mágico, esquivo a definiciones, cercano a la experiencia reveladora de los místicos, a la “iluminación”, es el centro mismo de la experiencia del arte, el ojo del huracán del que nadie puede dar verdadera cuenta a través de las palabras. Es por eso, por esa condición de imposible, que seguimos hablando de ello.

En los cuadros de Micaela Canosa, ese instante inaccesible parece ser el tema de la obra, si es que podemos hablar de tema en el arte abstracto. El punto que se escapa, el “tema”, está en constante movimiento, trazando imágenes diferentes cada vez, en mutación. Cuadros que, al mirarlos, pareciera que se siguen pintando, guiados por un impulso previo: hay zonas de mayor velocidad, otras de detenimiento, momentos en que la luz viene de arriba o del costado, planicies y alturas que se recorren más que con los ojos. La sensación es la estar creando-recorriendo un paisaje. La materia principal de estos paisajes interiores no es el acrílico, sino el tiempo. Y en esto se parecen a la música.

Algunos acercamientos al arte abstracto tuvieron conexiones con la música. La música es el mejor ejemplo de una forma de arte que usa los elementos abstractos del sonido y las divisiones del tiempo. El mismo Vasili Kandinski, que también era músico, fue inspirado por la posibilidad de que las marcas y el color asociativo resuenen en el alma.
El cuerpo que pinta también está presente en estos cuadros y se deja entrever: la pintura es la huella de los movimientos de las manos que hacen estallar, chorrrear u ocultar el “tema” que estamos persiguiendo con los ojos. Tiempo de pintar, tiempo de mirar, tiempo de seguir pintando con la mirada al que somos invitados, permitiéndonos trazar nuestro paisaje interior.
Fue el poeta británico jesuita Gerald Manley Hopkins quien, en el siglo XIX, acuñó el término inscape para referirse una percepción repentina de un patrón profundo, una unidad identitaria que le da sentido a las formas externas. Esta identidad no es estática sino dinámica.

El verdadero arte, lo sabemos, está en el ver, saber ver. Nada como la pintura abstracta para experimentar la certeza de que la obra se completa con el ojo del que mira. Más que completarse, yo diría se vuelve a hacer, en un tiempo paralelo. Frente a estos cuadros, al no anclar en representaciones fijas, nos podemos tomar la libertad de que nos sugieran, nos susurren verdades que son nuestras, habitan en nuestro paisaje interior y encuentran su forma externa en el lienzo.
Esto no pretende ser más que una invitación a que se detengan frente a los cuadros de Canosa, se dejen interpelar por ellos, y se tomen el tiempo de repintarlos internamente. ¿De qué está hecho un paisaje sino del tiempo que nos lleva recorrerlo?
Florencia Fragasso. Buenos Aires, octubre 2017.

contacto: canosamicaela@gmail.com