ENACER Y MAS TESTIMONIOS DEL ENCUENTRO DE CERAMICA

EN NUESTRA CRONICA ANTERIOR DEL ENCUENTRO DE CERAMISTAS EN CATAMARCA, RESCATAMOS MAS TERSTIMONIOS DE PERSONAS QUE HAN PARTICIPADO DEL MISMO Y NOS CUENTAN SU EXPERIENCIA. COMO ES EL CASO DE NATALIA DITTLER Y SERGIO POSADAS.

Natalia Dittler: Los dos primeros enaceres solo fui a conocer y hacer talleres, en el anterior que fue en 2012 en Neuquén que este era mi tercer enacer, una Prof. Mirta Funaro, me propuso llevar una propuesta de taller para poder enseñar algo que otros no supieran, lo pensé y re pensé y así es que surgió la idea de enseñar a hacer silbatos porque a mi me había costado mucho aprender a hacerlos y me parecía algo interesante para enseñar. Comencé a investigar, recopilar información, experimentar y arme el taller de silbatos y lo di la colaboración de Rubén Muñoz ya que el taller llego a tener un cupo de 100 personas. La experiencia fue maravillosa, y muy gratificante, un tanto agotadora pero me volví feliz de poder enseñar algo que otros no sabían. Este año en el enacer de Catamarca mi cuarto enacer viaje a compartir otro tipo de aerófonos conocido como generador del sonido del viento o también llamado silbato de la muerte. Me pareció una propuesta interesante ya que los aerófonos son instrumentos musicales que atraen la atención de grandes y chicos y les es muy útil a las docentes para enseñar en sus talleres y escuelas como también es interesante para los músicos y artesanos. Fue un lindo taller se sumo mucha gente y todos logaron llevarse un lindo aerófonos y la experiencia de conocernos, compartir y aprender.

Sergio Posadas: Soy paciente oncológico, hace más de dos años mi psicóloga me recomendó empezar una actividad. Tome la decisión de comenzar con un taller de alfarería y luego empeze en una escuela, desde allí busque más información sobre este arte, conocí por medio de internet el ENACER recomendado por gente de otros grupos. Cuando llegue a Santa María comenze a “sacarle el jugo a las actividades”. Ahí conocí a los profesores y gente de todo el país; comenzamos a interactuar a compartir secretos y fórmulas de pastas, esmaltes, engobes, aprender palabras como Tp, Cristobalita, Gres. Había gente de distintas escuelas municipales de Buenos Aires, de otros talleres y gente que como Yo comparten la misma pasión y la misma aventura que se inició como una terapia, y que hoy despierta en mí una pasión tal, que sueño con estudiar y poder poner un taller para pacientes oncológicos […]. Lo más importante fue el poder compartir tu historia y que tus compañeros de encuentro sientan la pasión que te moviliza a realizar este viaje, fue liberador asistir y hablar, el sentirte libre por cinco días en donde volví a ser independiente, no existen peligros ni limitaciones cuando puedas hacer volar tu imaginación y crear. Estaré eternamente agradecido con los organizadores del ENACER y a todos y cada uno de los concurrentes que hicieron posible que siga enamorado de la alfarería. Espero que otras personas con cáncer sientan y experimente que si hay vida después de la enfermedad que no todo se ha terminado y que si le ponemos ganas podremos vencer esta larga lucha que hemos iniciado.”

DATA FERNANDA AMUCHASTEGUI