LO SAGRADO ES JUEGO, ENTREVISTA CON JINETE4

En un café de Puerto Madryn nos encontramos con tres de los integrantes de Jinete4 para hablar sobre la publicación de su primer libro, Cover. Cuerpo, rock, stencil, show y mamelucos. La poesía puede ser todo eso y mucho más en boca y letra de Jinete4, que son Fernanda Maciorowski, Florencia Álvarez, Federico Mehrbald y Martín Pérez.

En nuestra mesa confluyen un almuerzo tardío, cafecitos y alfajores. La primera en llegar es Maciorowski, le sigue Álvarez, que más tarde se encargará del origami entre preguntas y respuestas. Se hace esperar Mehrbald, que suele ser puntual pero esta vez algo se lo impide, y no estará Pérez, ausente con aviso.

La excusa de nuestro encuentro es Cover, el primer libro de Jinete4, recientemente editado por Espacio Hudson, una editorial independiente radicada en la Patagonia que distribuye sus publicaciones en Buenos Aires y otros puntos del país.

Maciorowski: Fue un proceso bastante extraño, distinto a los que habitualmente se hacen para editar un libro, porque básicamente son cuatro autores, que no es habitual. Cada uno de estos cuatro autores tiene su estética, sus historias, su manera de ver cómo tiene que quedar terminada una obra. Entonces cada revisión o corrección que hacíamos, surgían cosas. Fue un trabajo de ida y vuelta hasta que quedó el libro tal cual nosotros lo pensamos, lo soñamos y lo escribimos, y ahí fue a imprenta. Con nuestro editor habíamos calculado que el libro iba a estar para abril, pero bueno, llegó en julio.

CHC: Entonces la demora no fue una estrategia de marketing (risas)

Maciorowski: No, no fue una estrategia de marketing. Estábamos ansiosos, también nuestros lectores y amigos que nos apoyaron. Hicimos una preventa del libro para que pueda salir. Y finalmente salió como lo pensamos, hermoso, completo, con la tapa que queríamos, con la solapa y la contratapa que queríamos y los textos armados como fue nuestro proyecto inicial.

Los poemas fueron construcción colectiva, pero “la tapa fue unánime”, en palabras de Álvarez. “La hizo Nacho Gauzellino, un amigo de Jinete que pone a nuestro servicio, con mucho amor, toda su estética. Así que fue lo más lindo y simple del libro”, resume y halaga.

Hablar de libro con los Jinetes es casi otra forma de hablar de fanzine. Es que con ellos el límite entre ambos formatos se desdibuja. Así como se hace borrosa también la diferencia entre poesía y rock. Mehrbald describe a Jinete4 como una mezcla, “Poesía, fanzine, música, acción social a veces, participación en distintos eventos. No nos etiquetamos solamente con la parte artística. A veces nos ha tocado participar en momentos especiales, en encuentros que se han ido gestando por la misma realidad o actualidad de la ciudad o la zona. Pero, más allá de eso, es una unión de cuatro poetas locales que expresan a través de un fanzine, y otras cosas que se van generando, la forma de ver el mundo de cada uno y como equipo”.

Refuerza la idea Maciorowski, para quien Jinete4 muchas veces no es solamente pura escritura. “Hemos puesto el cuerpo y la voz también por montón de causas que consideramos importantes”, dice. “En marchas, en algunas movidas culturales que se han hecho en la calle, donde sentimos que como colectivo, como grupo, necesitábamos estar, apoyando o haciendo un fanzine de emergencia. Meternos en ese núcleo con la palabra”.

ChC: Visualmente siempre impactan, ya sea con sus mamelucos blancos, con máscaras. ¿Por qué se da ese juego en Jinete4?

Álvarez: Porque lo disfrutamos un montón. Jugar y disfrutar de estar juntos es lo que transmitimos cuando estamos en vivo. A veces lo planeamos, a veces no, pero la idea es esa: divertirnos y poder transmitirlo de una manera que nos guste a nosotros, primero.

Maciorowski: Y también desacralizar la literatura, porque hemos ido mil veces a encuentros de escritores o presentaciones de libros donde está la mesa, el mantel y la jarra de agua, que está todo bien, pero me parece que la poesía también es un montón de otras cosas. Entonces, ¿por qué encerrarla en eso? ¿por qué solo leer con una voz monótona y parándose frente a un micrófono? Es decir, hay miles de formas. Se puede cantar, se puede rapear, se puede leer, se puede decir un poema tirado en el piso y revolcándose…

Álvarez: Eso es próximamente (risas)

Maciorowski: Con barro (más risas). Pero, digo, es eso, ¿no? Creo que también es una forma de llegada distinta. O sea, si yo me pongo una gorra y unos lentes oscuros y rapeo un poema, no va a ser el mismo impacto de llegada a un pibe, que si estoy leyendo monótonamente algo inaccesible. No solamente desde lo estético, la forma de pararme, el tipo de voz que pongo, sino también en el lenguaje, ¿no? Es todo.

ChC: ¿Qué nos pueden anticipar sobre la presentación de Cover?

Álvarez: Que va a explotar, básicamente. Porque es la celebración del primer libro de Jinete4. Es la celebración de que estamos juntos y que vamos a estar rodeados de los amigos que siempre nos apoyaron, así que no hay otra manera de celebrar que con una fiesta.

Maciorowski: Fiesta con bandas en vivo, barra, baile, proyecciones, exposiciones, mesas de libros… seguramente invitaremos a algunos amigos artistas y el artista de tapa va a tener un lugar importante en esta movida.

Volvemos a los formatos. Fernanda explica que el proceso de edición de un libro no es del todo nuevo para ellos, porque cada Jinete ya ha tenido esa experiencia, por separado. “Pero nosotros venimos, por lo menos en este momento de nuestras vidas, del fanzine”, aclara. “Así que los fanzineros escribiendo en formato libro es muy gracioso. Porque en realidad Cover estaba pensado como un fanzine, pero después se amplió tanto que quedó un libro. Me parece que la mezcla o la fusión, no sé, la ensalada que hicimos quedó buena porque no pierde la cosa inmediata del fanzine, o la cosa desprolija más cercana a lo rockero, pero también está el libro en la edición de Espacio Hudson que es bellísima.

Los significados de Cover

ChC: En inglés, cover es la cubierta, la tapa de un libro; pero también es, en términos musicales, la versión de una canción compuesta por otra persona. Una vez más, el juego de palabras de Jinete4 va y viene. Cuando eligieron este nombre para su primer libro, ¿cuál fue el significado que tenían en mente?

Álvarez: Los dos. En realidad, Cover se llama así, entre otras cosas, porque nosotros cuatro escribimos por separado, y nuestros compañeros hicieron el cover. Ése es el formato del libro. O sea, de cada texto hay cuatro versiones, la original y tres covers.

ChC: ¿Y cómo fue el proceso de escritura siendo cuatro?

Mehrbald: Empezó más como un taller entre nosotros, viendo diferentes autores, leyendo nuestras cosas, compartiendo literatura, poesía, música, comida…

Álvarez: También hubo un Google Drive donde metimos cuchara todos. Pero sí, básicamente la dinámica taller fue lo que generó el libro.

Para Maciorowski, lo fascinante del libro y del proceso tiene que ver con el fenómeno de lo colectivo en el campo literario “Estamos tan acostumbrados, los escritores, a ser individualistas a rajatabla, y elegir nuestra tapita y hacer nuestro texto sagrado, que nadie lo toque… y acá fue exactamente todo lo contrario, laburar de a cuatro. Cuatro cabezas pensando todo: el texto, la imagen, la idea, todos. Y por otro lado entregar tu texto para que tu compañero haga, deje, saque cinco palabras, cambie todo, o borre todo y haga su texto y deje una palabra tuya. ¡La libertad absoluta! Y no es fácil ese acto de confianza, decir, ‘bueno, mirá estos son mis poemas y vos hacé lo que quieras con ellos’. Y después de las lecturas y las relecturas que hicimos, al final nos gustaban más las versiones o los covers de nuestros compañeros que nuestros propios textos. ¡Y hay que plantearse cómo hacés un cover! Es como, no sé, que te digan ‘hacete un cover de una novela de Selva Almada’, o lo que sea. Tenés que ponerte en los zapatos y pensar, ¿qué hago? ¿lo escribo a mi estilo? ¿mantengo el estilo del otro? ¿qué hago?

ChC: Es parecido a lo que se plantea en las traducciones, ¿no?

Álvarez: Es más violento, es más violento. Porque si querías no te quedabas con ninguna palabra, te quedabas con un sentimiento, con una idea, con una sensación. El cover es libre totalmente.

A la hora de contar la historia de Jinete4, Mehrbald dice que todos vienen del mundo de las letras, pero hay más. “Es muy probable que Martín Pérez sea oriental; que Flor sea más contemporánea al 2005, 2010, como Be Kind, Rewind, la película; Fer, más tradicional, un rock bien de los noventas; y yo… bueno, yo vengo del ICQ”, asume resignado. Y luego sí, recuerda cómo empezaron. “Estábamos hablando con Martín Pérez de los formatos que ya no se estaban usando y nos parecía interesante el fanzine, la importancia de entregarlo mano en mano, que fuera barato, que pudieras repartirlo en todos lados, en recitales, en ferias. Había unos compañeros que habían estado haciendo un fanzine con dibujos, con ilustraciones, que nos había llamado mucho la atención, donde participaba el compañero Maddox. Y dijimos, ‘bueno, podemos armar uno nosotros pero de poesía, a ver qué sale’. Y el primer fanzine se armó con una cosa así: tela, cartón, poemas de todos, fotocopias…”

ChC: ¿Y ustedes ya eran amigos?

Mehrbald: Nos conocíamos todos pero no nos juntábamos tanto. Nos veíamos más esporádicamente.

Maciorowski: Lo que pasa siempre, ¿no? Es como la decisión de ser más cooperativos en lugar de andar sueltos por todos lados. Porque sí, por ahí nos veíamos en algún evento todos, pero esto fue como la decisión de ponernos a trabajar los cuatro juntos.

ChC: ¿Y cuándo fue eso? Porque parece que están desde siempre, pero no…

“En realidad, sí. ¿En qué número de vida estás vos?”, bromean Maciorowski y Álvarez. Pero Florencia enseguida apunta, “A mí me llegó un mensaje de Whatsapp en noviembre de 2014, preguntándome si quería hacer un fanzine”.

Mehrbald: Yo no tengo idea.

Álvarez: ¡Era tuyo el mensaje!

Entre las risas de sus compañeros, Maciorowski recuerda pormenores de aquel verano de muchísimo calor en el que se encerraron en un quincho para armar los fanzines, un ejemplo de lo que significa el entusiasmo para el grupo. Dice, “Es uno de los motores de Jinete, lo que hace que un montón de amigos se prendan, si hacemos alguna delirada, se prenden; decimos, ‘mirá te vendemos una tarjetita y en unos meses vas a tener un libro’, y nos creen; mandamos el fanzine por Correo Argentino y llega… es decir, creo que todo el entusiasmo que tenemos por el fanzine y por la escritura hace que un montón de amigos se sientan parte. El otro día nos escribió un amigo que hace collage, entre muchas otras cosas, que también es poeta, y me dijo, ‘me compré un libro de caballos, estoy recortando y les voy a mandar un collage para cada uno’. O sea, el chabón nos lee y él lo que hace son collage, entonces nos manda uno. Quieren ser parte, de algún modo. Y a nosotros nos encanta que pasen esas cosas. En realidad para eso estamos, para ese tipo de intercambio creativo y que se generen cosas a partir de las lecturas, o de las intervenciones, o los disfraces”.

Va cerrando la nota. Insiste la poeta jinete, profana, hereje de las letras. “¿Por qué vas a leer un poema común y corriente si te podés poner una máscara de luchador mexicano, o lo que venga, lo que pinte ese día en tu casa?” Entonces respiramos con alivio. Jinete4 habilita poesía en cualquier parte, como salga y funcione.

Luciana Grandón

Twitter: @LulaGrandon