ELON MUSK : EL DA VINCI DE ESTE MILENIO

ELON MUSK : EL DA VINCI DE ESTE MILENIO

30/11/2014 Desactivado Por Juan Jose De Focatiis

 

Hay tres clases de personas: aquellas que ven, aquellas que ven lo que se les muestra y aquellas que no ven”, dijo el pintor e inventor Leonardo Da Vinci. Elon Musk (43) forma parte del primer grupo de humanos, de esos que son capaces de revolucionar una industria con ideas que parecen sacadas de la ficción. Cambió el sistema de pagos en Internet, cuando fundó PayPal, lo que supuso una alternativa al servicio de cheques y giros postales. Y desde hace unos años advierte que el verdadero problema en la actualidad son las energías renovables: por eso abrió su propia empresa de paneles fotovoltaicos -líder de colocación en residencias estadounidenses- y creó el primer automóvil eléctrico viable para su producción. En base a esta misma filosofía, también ideó un transporte de pasajeros que será capaz de unir los 563 kilómetros que separan San Francisco de Los Ángeles en solo 35 minutos.

 

No es todo. Por si la Tierra le queda chica, diseñó el sucesor privado del Transbordador Espacial de la NASA y con su compañía SpaceX planea la creación de la primera ciudad humana en Marte. De hecho, el presidente Barack Obama le adjudicó doce misiones de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional, un acto sin precedentes para una empresa no estatal.

Es que a diferencia de Da Vinci, Musk tiene la impronta de un empresario. No cuenta con la pronunciada barba ni boina característica del pintor del Renacimiento. Al contrario, viste de corbata, traje y usa gel en el pelo. Su fortuna se calcula en 9.000 millones de dólares y ocupa el puesto 52 entre los hombres más poderosos del planeta. Se encarga de innovar y luego, cuando las acciones están en alza, vende su propio emprendimiento. Así desde que abandonó el doctorado en Física Aplicada y Ciencia de Materiales en la Universidad de Stanford para fundar, en 1995, su primera compañía, Zip2, dedicada a la gestión de sitios web para medios de comunicación (recuérdese que recién ese año comenzó la comercialización de Internet).

En esa universidad solo duró dos días porque le ganó la ansiedad -con buena razón- de hacer su negocio propio. Sin embargo él mismo se encarga de decir en cada entrevista que antes del desfile de empresas que construyó, tuvo años de estudio en la Universidad de Pensilvania, donde se graduó de físico y administrador de empresas. A tal punto fue su interés por la vocación que al término del liceo en su Pretoria (Sudáfrica) natal, aprovechó la separación de sus padres y se fue a vivir con la madre a Canadá y luego Estados Unidos porque, señaló al Florida Today, “ahí es donde grandes cosas son posibles”.

Por entonces, en Sudáfrica el ejército era obligatorio y Musk -tímido pero de ideas combativas desde la infancia- le dijo a su padre: “No tengo nada en contra de servir en el ejército en sí, pero servir en el ejército sudafricano para reprimir a la gente negra no me parece una buena forma de emplear mi tiempo”, cuenta Michael Belfiore, reportero de The Guardian.

No reniega que en su país de nacimiento realizó las primeras aproximaciones a su profesión. Con solo diez años aprendió a programar en su Commodore VIC-20 y a los 12 vendió su primer juego. Desde entonces, comenzó a leer filosofía de Nietzsche y Schopenhauer que mezclaba con ciencia ficción. ¿Un personaje? Iron Man. Tony Stark, el superhéroe que creó de Marvel en 1963, tiene mucho en común con el Elon Musk de hoy. Incluso en la película Iron Man 2, el empresario actúa en una escena.

Otro nombre asociado al multimillonario es el inventor Nikola Tesla, conocido como el promotor de la electricidad comercial. Justamente el apellido del “genio serbio” sirvió para que Musk bautizara así a su empresa de autos eléctricos.

Pero de nuevo otra diferencia entre el joven emprendedor -en 2010 fue nombrado como uno de los menores de 40 años más influyentes del siglo por revistas como Time-, con sus pares de otros tiempos: no pasa horas enteras encerrado en un taller o laboratorio. Trabaja más de 14 horas diarias (solo duerme seis) y las emplea en reuniones, acuerdos y conferencias. El resto del día lo destina para jugar con sus cinco hijos: trillizos y gemelos.

Parte de su dinero lo invierte en obras benéficas, en la búsqueda de cura para enfermedades raras y en aporte a la investigación científica. En particular, tiene proyectos vinculados a Marte, a donde él mismo se ofreció viajar cuando estén dadas las condiciones. Como dijo en una conferencia de TED: “La humanidad evolucionó por millones de años, pero en los últimos sesenta años nuestro armamento nuclear trajo consigo la posibilidad de extinguirnos a nosotros mismos. Tarde o temprano, debemos expandir nuestras vidas más allá de esta bola verde y azul o nos extinguiremos”.

Fuente : El Pais.com.uy