Ana María Bovo nos emocionó con cuentos de hace «Tanto Tiempo»
19/06/2013
La reconocida relatora de cuentos Ana María Bovo presentó su espectáculo “Tanto Tiempo”, evento que organizó la Fundación OSDE y que se desarrolló en el Cine Teatro Auditórium de la Sociedad Italiana.
“Aquellas pequeñas cosas” de Joan Manuel Serrat le dio el paso al escenario, frente al cual la esperaba una sala llena de hombres y mujeres ávidos de remembranzas y recuerdos de épocas pasadas. Y citando a Vincent Van Gogh: “Encuentra bello todo lo que puedas”, Ana María comenzó la primera parte de la noche con sus fotos- relatos. A partir de fotografías, ellas reconstruye historias, con hechos verdaderos y otros ficticios, y así sus relatos verosímiles van recorriendo no sólo su infancia, sino la de los espectadores; las noches en la cama de la abuela, rituales, volviendo a pasar por esas horas quietas de la noche, trayendo al presente la voz amada.
Con la frase “Al sol siéntate. Y abdica para ser rey de ti mismo”, de Fernando Pessoa, recordó al tío, hosco, trayendo a la memoria historias del campo.
Luego contó historias urbanas, de París, y la música traía a los oídos «La Vie En Rose», de Edith Piaf, con historias sobre la vida de su hija en esa ciudad: “Si quiere ver la vida color de rosa eche 20 centavos en la ranura. El dolor mata amigo, la vida es dura, la vida es dura…”
La madre sembrando semillas para luego verlas crecer; “Mi madre es así”, relataba Ana María; “a ella le gusta ver nacer, ver crecer. El tallo va buscando su propio cielo…
Luego los viajes que llevaron a los atentos espectadores por Francia, Italia… “Un buen viajero vuelve a mirar las mismas cosas, de día y de noche, en invierno y verano… “Nada sucede dos veces ni sucederá”.
Luego, en la segunda parte, Ana María, narró de su infancia y el las funciones de cine, de la mano de su tío, un italiano que la hizo conocer las “grandes glorias del cine”, y estrellas preciosas del cine a las que ana María admiraba y que soñaba con ser como ellas. Relatando dulces historias de amores y peleas entre primos, maní con chocolate; ¿por qué nos dejamos de ver si nos habíamos amado tanto? se preguntó.
Y así transcurrió la noche, entre lágrimas y risas, y evocaciones de aquellas pequeñas cosas que alguna vez nos estremecieron y cuando las volvemos a traer a la memoria nos vuelven a retorcer el corazón.
FOTO GENTILEZA: JOSÉ FUENTEALBA


