MILU CORRECH: PINTANDO POR LAS PAREDES

MILU CORRECH: PINTANDO POR LAS PAREDES

31/12/2012 Desactivado Por Juan Jose De Focatiis

 

«Lo están gritando siempre que pueden, lo andan pintando por las paredes…» (J.M Serrat)

Se la puede presentar como Milu Correch, la joven de 21 años que vive en el Barrio Coghlan de Capital Federal, que pinta paredes. Se la podría presentar como una muralista, o como una artista contemporánea o de vanguardia… Pero la verdad es que apenas uno la conoce, se puede dar cuenta de que no le gustan los rótulos, ni las catalogaciones ni las clasificaciones.

“Soy pintora porque pinto”

“Soy pintora porque pinto”, dice y a la hora de hablar de Arte, expresa “El Arte es algo que me excede o no me importa si es Arte o no es Arte”.

“Es una pintura; hay una necesidad de la sociedad de catalogar todo en Religión, Arte, Ciencia; la verdad es que un cuadro es un cuadro; la música es música, la fotografía es fotografía”.

En una aclaración que ella hizo sobre una nota que le realizaron tiempo atrás, expresó: “Creo que el arte no existe. Creo que la palabra «Arte» se vació de contenido y ahora es una mera palabra utilizada por la hegemonía para determinar qué se puede capitalizar por millones y qué no. No creo entonces en el Arte, pero si en la pintura, en la música, en la literatura, en el teatro, etc. Me encantan los museos y ojalá desbordaran. Tal vez los murales en la calle sean eso: un desborde del museo”.

«Pinto desde siempre»

Con la naturalidad y con la espontaneidad de la juventud, habla de lo que hace como algo natural, simple, sin vueltas. “Pinto desde siempre, pero paredes desde hace un año”.

Relata que su interés comenzó con Lean Frizzera y Emi Mariani, muralistas de Capital, y así inició un curso de muralismo, y cuenta cómo realiza un mural también como si fuera algo natural o común: “Hacer un boceto y ampliarlo en la pared; un laburo más artesanal; boceto, cuadrículas y después a ojo”.

En cuanto a su realización, indicó que “generalmente lleva un día; desde muy temprano porque a veces te lo tapan a la noche, aunque sea para tener las fotos. Yo he tenido suerte me taparon sólo dos”.

«Nos adjudicamos las paredes»

En Buenos Aires hay un vacío legal en cuanto al espacio público -o lo hubo- así que muralistas, grafiteros o intervencionistas urbanos nos adjudicamos las paredes;  en espacios privados sí hay que pedir permiso”.

En cuanto a la cantidad de las obras que realizó dicen que son “alrededor de 25 murales, un promedio de dos por mes; hay meses que salí cuatro días y otros que no salí, muchos los hice por trabajo también”.

También contó que no sólo en Buenos Aires se pueden apreciar sus murales, sino que en la Plata y Santa Fe también se vieron favorecidos con sus pinturas.

Proyectos

Contó sobre un grupo de amigos “que cada uno pinta lo suyo pero a veces pintamos juntos” y con los cuales está proyectando una gira, un encentro de muralistas; “en Santa Fe tuvimos una experiencia increíble; la gente del interior es increíble; la idea es expandir eso. Los argentinos tenemos esa cosa que si vas a Europa y volvés sos un genio; yo iré a Europa en el futuro a pintar porque es el punto central pero no creo que allí pase mucho más que en Latinoamérica o en Buenos Aires o que sea mejor o peor; tenemos un país que está buenísimo”.

Pulsión

“En cuanto a su necesidad de expresión manifestó que es una pulsión -utilizando pésimamente el término- es un disfrute, es completamente egoísta pintar un mural”, (dice ella aunque uno lo vea como una acción altruista de regalarle arte a una ciudad, cambiar una fachada, decorar una aburrida pared, alegrarle la vista a los transeúntes, de dejar un legado, de poder hacerle llegar a todos sin distinción o barreras una obra artística, de sacar el arte a las calles…) pero ella insiste “Primero es egoísta porque si yo la paso mal pintando un mural en la calle no pintaría nunca un mural. Después sí es un regalo a la gente de la ciudad. El regalo te puede gustar o no, los podés cambiar o no, pintarlo de blanco o pintar otra cosa”.

El lugar que se verá favorecido con una obra de Milu Correch será el Restobar ubicado en Belgrano 323. El lugar tiene un patio muy amplio, un espacio verde donde poder disfrutar de una noche de cerveza tirada y buenos platos; allí al fondo se encuentra un mural. Ése será el lienzo de esta joven artista, dotada de una mente fresca, de unas manos cándidas y de una estética muy atractiva y original. Los comensales que asistan allí podrán deleitar sus ojos mientras disfruten de lo que allí ofrecen.

www.milucorrech.com

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