Un músico y un poeta «moviéndose a impulsos del destino»

 

 

 

 

El sábado 3 de marzo en el Teatro del Muelle se presentaron el músico Luciano Palacios y el poeta Martín Pérez, en un concierto homenaje denominado «Mangoreanos- Moviéndose a impulsos del destino».

El homenajeado fue el músico paraguayo Agustín Pío Barrios, también denominado Nitsuga Mangore.

Los acordes de Luciano y las palabras de Martín crearon una atmósfera de solemnidad y quietud, en la cual los aplausos tan merecidos no se expresaban para no romper el encanto de esa armonía. Al finalizar las presentación, sí se expresaron los aplausos que parecían no cesar, ya que los presentes los brindaron efusivamente.

Agustín Pío Barrios

(San Juan Bautista de las Misiones, 1885 – San Salvador, 1944) Conocido también con su sobrenombre de Mangoré, es el guitarrista y compositor paraguayo de música clásica más reconocido. De gran facilidad para la música, alternaba el violín con la flauta y el arpa, aunque más adelante eligió la guitarra como su instrumento principal.

En 1910 inició los estudios de este instrumento con Antonio Giménez Manjón. Pronto logró conciertos en México y Cuba de la mano del mecenas Tomás Salomini. Tras proseguir sus estudios en Asunción, viajó por Argentina, Uruguay y Brasil. En 1925 se trasladó nuevamente a Brasil e inició luego un recorrido por todo el mundo. Aquel año se casó con Gloria, su inseparable compañera.

En 1930, aconsejado por empresarios artísticos con la idea de atraer más público, adoptó el seudónimo Nitsuga Mangoré, invirtiendo su nombre, Agustín, en Nitsuga, y utilizando el nombre de un cacique del siglo XVI. Se presentaba como «El cacique Nitsuga Mangoré, el Paganini de la guitarra de la selva paraguaya», con un extraño atuendo y maquillaje.

En 1933 inició su actividad como profesor en el conservatorio de San Salvador, aunque al año siguiente se vería interrumpida por la que fue su única gira por el Viejo Continente, que duró hasta 1936.  Falleció de un ataque al corazón a los 59 años en San Salvador, donde ejercía aún la docencia.

Su música

De la labor de Agustín Pío Barrios como compositor se destacan principalmente su versatilidad y su técnica. En su juventud recibió las influencias de Bach y Mozart; sin embargo, en otra vertiente de su producción, predominan los ritmos y melodías de música hispanoamericana. John Williams, el renombrado guitarrista australiano, lo calificó como el mejor compositor de todos los tiempos para la guitarra. Se estima que compuso más de trescientas obras (entre las que pueden citarse La catedral, Las abejas, Confesión, Danza guaraní, Mazurca apasionata), muchas de ellas perdidas.

Considerado como uno de los compositores hispanoamericanos más importantes del siglo, fue el primero en transcribir la obra de Bach para guitarra. Desde fecha tan temprana como 1910 dedicó atención a la grabación de discos, hasta llegar a la cifra de cincuenta registros sonoros.

Sus letras

No sólo era músico sino que también escribía poesías:

«Tupá, el Espíritu Supremo y protector de mi raza,
encontróme un día en medio del bosque florecido.
Y me dijo: «Toma esta caja misteriosa y descubre
Sus secretos». Y encerrando en ella todas las
avecillas canoras de la floresta y el alma resignada
de los vegetales, la abandonó en mis manos.
Toméla, obedeciendo el mandato de Tupá y poniéndola
bien junto al corazón, abrazado a ella pasé muchas
lunas al borde de una fuente. Y una noche, Jasy retratada
en el líquido cristal, sintiendo la tristeza de mi alma india,
dióme seis rayos de plata para con ellos descubrir sus arcanos
secretos. Y el milagro se operó: desde el fondo de la caja
misteriosa, brotó la sinfonía maravillosa de todas las voces
vírgenes de la naturaleza de América».

Martín recitaba poesía, Luciano tocaba su guitarra.  Silencio respetuoso. Expectación. El espíritu de Mangoré se movía sobre la sala.

(Foto gentileza Diego Colinamun)