La fuerza de cantar
11/08/2011Si las cenizas y los vuelos suspendidos cortaron la llegada de turistas a Puerto Madryn. Si la crisis mundial redujo el afluente de visitantes europeos, hubo algo fuerte, muy fuerte que no reparó en impedimentos y pese a todo no tuvo barreras. Ese “algo”, esa fuerza movilizadora, fue la música. Unidos por el amor de cantar gente de las razas más opuestas se cruzaron esta semana por las calles de la patagónica ciudad portuaria.
Desde la época de la esclavitud, del blues espiritual, las canciones de protesta en tiempos de represión, la música y sobre todo la voz, fue una herramienta de liberación, de elevación y de unión.
Hoy en Puerto Madryn hombres de ojos azules y piel blanquísima se dan la mano con mujeres de piel oscura, oscurísima que cargan bombos más grandes que sus rítmicos cuerpos. Se intercambian tarjetas, se despiden, se agradecen, se corean.
Hay algo en el aire.
Es música.
Es un sueño compartido de que en algún momento todos seamos uno y juntos alcemos la voz.
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